La idea más extendida —y la que más retrasa la primera visita— es que hay que esperar a tener relaciones sexuales. No es así.
El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) sugiere una primera visita de salud reproductiva entre los 13 y los 15 años, y esa primera visita normalmente no incluye examen ginecológico. Es una conversación: cómo viene el ciclo, qué es esperable a esa edad, vacunación contra el VPH, y espacio para preguntar sin que nadie se ría de la pregunta.
Fuera de ese rango de edad, hay motivos que justifican consultar en cualquier momento:
- Reglas muy dolorosas, muy abundantes o que no llegan
- Flujo distinto al habitual, picazón o mal olor
- Antes de empezar a tener relaciones, para conversar sobre anticoncepción y prevención
- Al planificar un embarazo
- Cualquier duda que te esté dando vueltas hace semanas
Sobre venir acompañada
Una adolescente puede entrar con su madre o con alguien de confianza. También es habitual reservar unos minutos a solas, porque hay preguntas que no se hacen delante de nadie. Las dos cosas son normales y se acomodan en la misma cita.
Si nunca has ido y ya no eres adolescente
Es más frecuente de lo que parece y no hay que dar explicaciones. Se empieza igual: conversando, revisando tu historia y definiendo qué corresponde. No hay reproche por haber esperado.
¿Tu caso es distinto?
Esta respuesta es general. Lo que corresponde en tu caso se define en consulta, después de revisar tu historia clínica.
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